EXCURSIÓN FAMILIAR 31 DE ENERO: La hoz del río Molinar

  El río Molinar rasga con su curso los Montes Obarenes y después de abrirse paso a través de un desfiladero adornado de vegetación se precipita hacia el Ebro, entre Tobera y Frías, por unos rápidos aprovechados desde el siglo trece para mover molinos, batanes, pisones y demás artilugios hidráulicos.
    Estos molinos surtían de papel a las acreditadas prensas burgalesas del siglo dieciséis. Todavía hoy, a la salida de la garganta y encima de Tobera, ruge la turbina de lo que debe de ser una fábrica de luz.
   Desde el Portillo de Busto el viajero comparte el angosto trazado abierto por el río Molinar en su descenso hacia el Ebro.
   Es un tramo de enfilada belleza, que tiene su culmen en la Hoz de Tobera, donde se concentran el humilladero del Cristo, la ermita de Nuestra Señora aupada al cobijo de las rocas, una hermosa puentecilla que vuela el río con un solo arco, y muy cerca la bellísima cascada en que se precipitan las aguas del río.
   El paso del puente muestra un tramo de la calzada romana que comunicaba Briviesca con Orduña y los puertos del Norte.
   Este río, al que los lugareños llaman indistintamente Molinar o Ranera, debe su nombre oficial a la proliferación de molinos y batanes. Sus orillas, entre Tobera y Frías, se adornan de frutales y huertas cultivadas con mimo.
   Desde esta vertiente se tiene la mejor perspectiva de las casas colgadas de Frías, tan airosa como precariamente asentadas sobre un escarpe carcomido, cuya dudosa estabilidad ha provocado más de un susto y frecuentes alarmas administrativas.
    Sin embargo, como se encarga de repetir la sabiduría popular: « El castillo de Frías se está cayendo / una pulga y un piojo lo están teniendo / la pulga muere y el piojo vive / el castillo de Frías siempre está firme ».

GOTICO Y RENACIMIENTO

   A sus pies discurren las calles de la vieja judería, desde el malparado convento de San Francisco hasta el arrabal del Vadillo, donde se resguardan la iglesia de San Vítores y las ruinas de otro cenobio: su iglesia gótica y un claustro renacentista, cuya visita induce a la melancolía.
   Pero donde confluyen la persistente labor de la naturaleza y la creatividad del hombre es en el enclave de la hoz de Tobera. Se trata, sin duda, de uno de los parajes más hermosos de la geografía regional.
   El humilladero gótico del santo Cristo muestra su interior policromado con pinturas murales.
   Frente a él, discurre el empedrado de una calzada milenaria y se precipita una cascada. Varios puentes facilitan el paso del río hacia las ermitas.
   Colgada de las rocas, por las que suben los peldaños de acceso, se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Hoz.
   No hay que discurrir mucho para llegar a la conclusión de que nos encontramos en un lugar secularmente sagrado en el que los templos góticos sustituyeron a otros anteriores.
   Una senda pegada a las rocas conduce el paseo hasta el mirador situado sobre la caída del Molinar en su entrada a Tobera. Luego la senda desciende hasta cruzar el río y retorna aguas arriba para observar el vuelo de la cascada desde su lecho.

GUÍA  
COMO LLEGAR
En la autopista A-I, entre Briviesca y Pancorbo, se toma el desvío hacia Zuñeda, siguiendo en dirección a Busto de Bureba. A la salida de Busto, se cruza la N-232 y se inicia la ascensión al Portillo, que aprovecha una hondonada entre los montes Obarenes y la sierra de Oña. Arriba se tiene un magnífico mirador sobre la comarca de La Bureba. El descenso hacia Tobera sigue el río Molinar por La Aldea del Portillo y Ranera.
DURACION
Esta ruta ofrece varias opciones. La más corta se reduce al enclave de las ermitas y la bajada a Tobera por la senda empedrada. La más aconsejable incluye un incursión al desfiladero arriba y la llegada hasta el arrabal de Frías y dura unas tres horas.

PUNTO DE PARTIDA
Desde el paraje de las ermitas sale la senda que aguas arriba remonta el desfiladero. Conviene hacer al menos medio kilómetro en esa dirección para apreciar la belleza de la hoz. Pero nuestra ruta va a seguir la senda hacia los rápidos del río.